martes, 21 de julio de 2026

Los foceos, Argantonio y Tarteso: comentario de Heródoto (Historia I, 163)

Los foceos, Argantonio y Tarteso: comentario de Heródoto (Historia I, 163)

José Antonio Ramírez Jiménez

Textos históricos de la Península Ibérica y su comentario

“Los habitantes de Focea, por cierto, fueron los primeros griegos que realizaron largos viajes por mar y son ellos quienes descubrieron el Adriático, Tirrenia, Iberia y Tarteso. No navegaban en naves mercantes, sino en penteconteros. Y, al llegar a Tarteso, se hicieron muy amigos del rey de los tartesios, cuyo nombre era Argantonio, que gobernó Tarteso durante ochenta años y vivió en total ciento veinte. Pues bien, los foceos se hicieron tan grandes amigos de este hombre, que, primero, les animó a abandonar Jonia y a establecerse en la zona de sus dominios que prefiriesen; y, posteriormente, al no lograr persuadir a los foceos sobre el particular, cuando se enteró por ellos de cómo progresaba el medo, les dio dinero para circundar su ciudad con un muro.”

(Heródoto, Historia I 163. Biblioteca Clásica Gredos 3. Trad. de Carlos Schrader)

Comentario del texto

El texto pertenece al género histórico con un estilo literario-narrativo. Heródoto combina la exposición de acontecimientos con elementos etnográficos y geográficos, ofreciendo un relato que no solo informa, sino que también contextualiza el intercambio cultural entre los griegos y las poblaciones indígenas de la Península Ibérica.

Heródoto de Halicarnaso (Halicarnaso ca. 484 a.e.c., - Turios? ca. 426 a.e.c.) es considerado el padre de la historiografía. Escribió su obra Historia en griego clásico en el 444 a.e.c. en la colonia panhelénica de Turios, a donde llegó después de su periplo por diversas ciudades griegas al ser desterrado de su ciudad natal1. Su obra estaba dirigida a los ciudadanos griegos, interesados en ampliar su conocimiento sobre otros pueblos. Su enfoque combina historia, geografía y relatos de testigos oculares, lo que otorga una gran riqueza a su relato, aunque también introduce elementos míticos y exageraciones.

Este pasaje de Heródoto se sitúa en el siglo VI a.e.c., dentro del periodo arcaico griego, una época marcada por la expansión marítima y comercial de los griegos en el Mediterráneo. Los foceos, oriundos de Jonia y hábiles navegantes, establecieron contactos en Occidente, incluyendo Tarteso, una próspera civilización en el suroeste de la Península Ibérica, utilizando la ruta creada previamente por los samios2. Este encuentro se enmarca en un momento de creciente presión persa sobre las ciudades jonias, lo que impulsó a los foceos a buscar alianzas y nuevas oportunidades comerciales. No obstante, debemos tener en cuenta que la información que nos da Heródoto es bastante posterior en el tiempo y perteneciente a un momento en que los griegos habían dejado de estar en contacto con Tarteso3.

Mapa del delta del Guadalquivir y posible localización de Tarteso
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Fig. 1. Mapa del delta del Guadalquivir y la posible localización de Tarteso. Adolf Schulten, 1922. />

Tarteso estaría situada, según los autores clásicos4 y contemporáneos5, en el delta del Guadalquivir (fig. 1), un área estratégica con acceso al Atlántico y al Mediterráneo que facilitaba el comercio de metales preciosos como el oro, la plata y el estaño. Pero su área de influencia (fig. 2) comprendería el sureste peninsular (desde el cabo de Peniche, en Portugal, hasta las marismas de Elche o la antigua Herna)6. La influencia fenicia ya estaba presente en Tarteso (Auien. Orb. 610-6157) antes de la llegada de los foceos, lo que facilitó su apertura a nuevas alianzas estratégicas. El ofrecimiento de Argantonio a los foceos para establecerse en su territorio reflejaba una estrategia diplomática orientada a fortalecer su posición en un contexto de inestabilidad política en el Mediterráneo, aunque esa relación puede inscribirse más en los viejos sistemas de intercambio aristocrático que en auténticas prácticas comerciales8. Con esto podían conseguir, por un lado, aprovecharse de la experiencia marítima griega, y por otro, no depender exclusivamente del comercio con los fenicios.

Mapa del reino de Tarteso y su área de influencia
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Fig. 2. Mapa del reino de Tarteso y su área de influencia. Fuente: Caro Baroja, 1986 (en Gonzalo Bravo Castañeda, 2014).

Heródoto, utiliza un estilo narrativo fluido, característico de su obra, ofreciendo una narrativa que mezcla historia y mito con elementos etnográficos y geográficos, dándole un enfoque analítico en la contextualización estos eventos, ya que el autor no solo documenta un episodio de contacto intercultural, sino que también muestra lo compleja que son las relaciones diplomáticas en el Mediterráneo antiguo, incluyendo asimismo la importancia del comercio y la navegación como motores del intercambio cultural (fig. 3). Al describir a los foceos como “los primeros griegos que realizaron largos viajes por mar”, Heródoto enfatiza su carácter pionero y su influencia en la expansión comercial griega en el Mediterráneo. Al mismo tiempo, destaca la amistad entre los foceos y Argantonio9, rey de Tarteso, a quien atribuye un reinado de ochenta años y una extraordinaria longevidad de ciento veinte años. Este dato es cuestionado por la historiografía moderna, entre otros por Gonzalo Bravo, que nos dice al respecto:

“Probablemente el rey histórico fuera un homónimo del referido por el historiador griego, que llegó a entrar en contacto con un grupo de navegantes griegos jonios o samios, desviados hacia Tarteso por una tempestad, debido a los fuertes vientos que a menudo soplan en el área del Estrecho. Si la hipótesis es correcta, entonces habría que pensar en una «dinastía» de reyes homónimos mejor que en reyes aislados que, como era costumbre entre las realezas antiguas, adoptaban el mismo nombre familiar10.”

La construcción de un muro financiado por Argantonio también refleja una visión política a largo plazo, utilizando recursos económicos para establecer alianzas estratégicas. De esta forma, Tarteso no solo sería un enclave de riqueza, sino también un punto clave en la interconexión entre las culturas mediterráneas. Una relación en la que los foceos pudieron haber facilitado la difusión de tecnologías metalúrgicas y de navegación en la región. Además, la influencia fenicia previa dotó a Tarteso de una estructura comercial consolidada, que los foceos aprovecharon en sus intercambios.

Rutas comerciales marítimas durante el Bronce Final
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Fig. 3. Mapa de las rutas comerciales marítimas durante el Bronce Final. Sebastián Celestino Pérez, 2014.

Uno de los conceptos más relevantes que se extraen del texto es la xenía, o hospitalidad, que regía muchas de las interacciones entre griegos y otros pueblos en la Antigüedad. Esta práctica no solo implicaba acogida y generosidad, sino que también establecía lazos de lealtad y reciprocidad con importantes implicaciones políticas y económicas.

Otro concepto digno de resaltar en este texto es el término penteconteros, utilizado por Heródoto para describir las embarcaciones utilizadas por los foceos. Este término no solo alude a una innovación tecnológica en la navegación griega, sino que también simboliza el espíritu explorador y comercial de los griegos arcaicos. Estas embarcaciones, ligeras y rápidas, permitieron a los foceos explorar nuevas rutas en el Mediterráneo occidental, conectando culturas y estableciendo redes comerciales que transformarían el panorama económico y cultural de la Antigüedad. Este término refleja, por tanto, un cambio en la mentalidad griega hacia la expansión y el comercio marítimo, influyendo en la posterior colonización griega en Occidente.

Sin embargo, algunos datos del texto pueden resultar oscuros o contradictorios. La longevidad atribuida a Argantonio, quien supuestamente gobernó durante ochenta años y vivió ciento veinte, plantea dudas sobre su veracidad histórica. Gonzalo Bravo (2014) cuestiona esta descripción, sugiriendo que responde a una construcción mítica destinada a engrandecer el prestigio de Tarteso. Esta exageración narrativa podría reflejar una percepción griega de Tarteso como un lugar exótico y lejano, cargado de riqueza y misterio. La necesidad de interpretar críticamente estos relatos es esencial para evitar una lectura literal de las fuentes antiguas. Del mismo modo, la generosidad que muestra Argantonio, que habría financiado la muralla de Focea, puede estar embellecida por la transmisión oral. La historicidad de Tarteso en sí misma sigue siendo objeto de debate académico, pues, aunque las fuentes clásicas la mencionan como un próspero reino, la evidencia arqueológica aún deja cuestiones abiertas sobre su verdadera extensión y estructura política.

Otro dato importante que nos da el texto es la función de los foceos como intermediarios culturales entre Oriente y Occidente. Por lo tanto, esta alianza entre los foceos y Argantonio no solo respondía a motivos políticos, sino también a la necesidad de fortalecer redes comerciales que beneficiaran a ambos pueblos.

Comparando este episodio con otras situaciones históricas, se pueden establecer paralelismos con las alianzas políticas y comerciales de la época arcaica griega. Por ejemplo, las relaciones entre los griegos y los egipcios durante la época de Amasis (570-526 a.e.c.), cuando se fundó la colonia de Naucratis, forjaron pactos garantizando las relaciones con los habitantes del territorio circundante11. También se podría comparar con la fundación de Masalia (la actual Marsella) por los foceos en el 600 a.e.c., que se convirtió en el centro dominante de las actividades comerciales en Occidente, dependiendo de ella otras colonias como Emporion, donde también se dio un pacto entre griegos y un jefe local12. Estos establecimientos coloniales revelan un patrón más amplio de diplomacia intercultural en el Mediterráneo antiguo, donde el comercio y las alianzas políticas estaban intrínsecamente ligados. Este tipo de diplomacia sería utilizado en distintas épocas, intentando atraer alianzas extranjeras para fortalecer la posición de las respectivas ciudades frente a amenazas externas.

El alcance histórico de la información proporcionada por Heródoto va más allá del episodio específico entre los foceos y Argantonio. Este relato ilustra las primeras fases de la globalización en la Antigüedad, donde las rutas marítimas conectaban regiones distantes, promoviendo un intercambio cultural, económico y tecnológico sin precedentes. La influencia griega, en Tarteso, marcó el inicio de un proceso de aculturación que afectó a toda la Península Ibérica, integrándola en los circuitos comerciales y políticos del Mediterráneo antiguo. Pero, además, no podemos olvidar el componente fenicio en el sur peninsular. Sus colonias en el Estrecho, en contacto directo con las comunidades tartésicas, impulsaron su avance cultural. 13 Asimismo, la oferta de Argantonio de financiar un muro para proteger Focea muestra cómo las alianzas diplomáticas y las ayudas económicas eran herramientas estratégicas en un mundo en constante cambio geopolítico. Si bien Tarteso desapareció poco después (ca. finales siglo VI a.e.c), su papel como eje comercial entre Oriente y Occidente fue crucial en su tiempo. Su desaparición sigue siendo una cuestión abierta, posiblemente ligada a la reestructuración de las colonias fenicias occidentales que reorientaron las actividades económicas a la explotación de recursos marinos en vez de metalúrgicos14. Este ocaso de la civilización tartésica tuvo también consecuencias en el comercio con los foceos, disminuyendo la calidad y el volumen de los productos, los cuales terminan por desaparecer en el sur peninsular en esta época15.

Finalmente, el texto plantea cuestiones sobre la fiabilidad de las fuentes históricas, debido a que la obra de Heródoto combina elementos históricos y narrativos, lo que obliga a una lectura crítica de los textos. Aun así, su obra sigue siendo una fuente inestimable para el estudio de la Antigüedad, proporcionando una visión única de las interacciones entre pueblos y la construcción de identidades en el mundo mediterráneo. En cualquier caso, la historiografía moderna debe seguir confrontando estos textos con nuevas metodologías y hallazgos arqueológicos, los cuales están permitiendo desmitificar parte de las antiguas referencias literarias. Esta nueva comprensión nos muestra una Tarteso más rica, compleja y diversa, en la que la influencia de los fenicios y griegos jugó un papel determinante en su desarrollo. De esta manera, nos aseguramos una interpretación cada vez más precisa del pasado y sus implicaciones en la historia global. En este sentido, estudios recientes sobre las relaciones entre fenicios y tartesios han permitido matizar algunos de estos relatos, sugiriendo que la influencia griega pudo haber sido menos determinante de lo que Heródoto nos hace creer.

Bibliografía

Autores Clásicos

Avieno. Fenómenos. Descripción del orbe terrestre. Costas marinas. (Traducción de José Calderón Felices. Gredos. Madrid, 2001).

Estrabón. Geografía III-IV. (Traducción de M.ª José Meana y Félix Piñero. Gredos, Madrid, 1992).

Heródoto. Historia. Libro I. Clío. (Traducción de Carlos Schrader. Gredos, Madrid, 1977).

Heródoto. Historia. Libro III. Talía. (Traducción de Carlos Schrader. Gredos, Madrid, 1979).

Autores Contemporáneos

Aubet Semmles, Mª Eugenia. “Algunas cuestiones en torno al período orientalizante tartésico.” En Pyrenae revista de prehistòria i antiguitat de la Mediterrània Occidental, núms. 13-14, págs. 81-108 . (Universidad de Barcelona, Barcelona, 1977).

Bravo Castañeda, Gonzalo. Nueva Historia de la España Antigua. (Alianza, Madrid, 2014).

Celestino Pérez, Sebastián. Tarteso. Viaje a los confines del Mundo Antiguo. (Trébede, Madrid. 2014).

Hidalgo de la Vega, Mª José. “La colonización griega en época arcaica”. En Historia de la Grecia Antigua, José Manuel Roldán Hervás (dir.), págs. 103-116. (Universidad de Salamanca, Salamanca, 1998).

Roldán Hervás, José Manuel. Historia de España antigua I. Iberia prerromana, Hispania republicana y alto imperial. (UNED, Madrid, 2001).

Ruíz Mata, Diego. Tarteso y tartesios. Visión historiográfica y arqueológica. (Almuzara, Córdoba, 2023).

Sánchez-Moreno, Eduardo (coord.). Protohistoria y Antigüedad de la Península Ibérica. Las fuentes y la Iberia colonial. (Sílex, Madrid, 2013).

Torres Ortíz, Mariano. “Taršiš, Tartessos, Turdetania.” En Protohistoria de la Península Ibérica. Del Neolítico a la Romanización, Martín Almagro Gorbea (ed. lit.), págs. 251–283. (Fundación Atapuerca; Universidad de Burgos, Burgos, 2014).

Notas

  1. Schrader, 1977: 15-16.

  2. Hdt. IV, 152.

  3. Sánchez Moreno, 2013, vol. 1: 228.

  4. Str. III, 2, 11; Auien. Orb. 480, Ora 225 y 265-304.

  5. Torres, 2014: 251-252; Celestino, 2014: 36-42; Ruiz, 2023: 262-266.

  6. Bravo, 2014: 53; Auien. Ora 465 y ss.

  7. Aunque en este fragmento Avieno hace coincidir a Cádiz con Tarteso, nos da una idea del comercio que realizaban con los fenicios.

  8. Roldán, 2001: 121.

  9. Hdt. I, 363-365.

  10. Bravo, 2014: 51.

  11. Hidalgo, 1998: 109-110.

  12. Ibidem.

  13. Aubet, 1977: 83.

  14. Roldán, 2001: 116-117.

  15. Ibidem: 123.

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