Los foceos, Argantonio y Tarteso: comentario de Heródoto (Historia I, 163)
José Antonio Ramírez Jiménez
Textos históricos de la Península Ibérica y su comentario
“Los habitantes de Focea, por cierto, fueron los primeros griegos que
realizaron largos viajes por mar y son ellos quienes descubrieron el
Adriático, Tirrenia, Iberia y Tarteso. No navegaban en naves mercantes,
sino en penteconteros. Y, al llegar a Tarteso, se hicieron muy amigos del
rey de los tartesios, cuyo nombre era Argantonio, que gobernó Tarteso
durante ochenta años y vivió en total ciento veinte. Pues bien, los foceos
se hicieron tan grandes amigos de este hombre, que, primero, les animó a
abandonar Jonia y a establecerse en la zona de sus dominios que
prefiriesen; y, posteriormente, al no lograr persuadir a los foceos sobre
el particular, cuando se enteró por ellos de cómo progresaba el medo, les
dio dinero para circundar su ciudad con un muro.”
(Heródoto, Historia I 163. Biblioteca Clásica Gredos 3. Trad. de
Carlos Schrader)
Comentario del texto
El texto pertenece al género histórico con un estilo literario-narrativo.
Heródoto combina la exposición de acontecimientos con elementos etnográficos
y geográficos, ofreciendo un relato que no solo informa, sino que también
contextualiza el intercambio cultural entre los griegos y las poblaciones
indígenas de la Península Ibérica.
Heródoto de Halicarnaso (Halicarnaso ca. 484 a.e.c., - Turios? ca. 426
a.e.c.) es considerado el padre de la historiografía. Escribió su obra
Historia en griego clásico en el 444 a.e.c. en la colonia
panhelénica de Turios, a donde llegó después de su periplo por diversas
ciudades griegas al ser desterrado de su ciudad natal1. Su obra estaba dirigida a los ciudadanos griegos, interesados en ampliar
su conocimiento sobre otros pueblos. Su enfoque combina historia, geografía
y relatos de testigos oculares, lo que otorga una gran riqueza a su relato,
aunque también introduce elementos míticos y exageraciones.
Este pasaje de Heródoto se sitúa en el siglo VI a.e.c., dentro del periodo
arcaico griego, una época marcada por la expansión marítima y comercial de
los griegos en el Mediterráneo. Los foceos, oriundos de Jonia y hábiles
navegantes, establecieron contactos en Occidente, incluyendo Tarteso, una
próspera civilización en el suroeste de la Península Ibérica, utilizando la
ruta creada previamente por los samios2. Este encuentro se enmarca en un momento de creciente presión persa sobre
las ciudades jonias, lo que impulsó a los foceos a buscar alianzas y nuevas
oportunidades comerciales. No obstante, debemos tener en cuenta que la
información que nos da Heródoto es bastante posterior en el tiempo y
perteneciente a un momento en que los griegos habían dejado de estar en
contacto con Tarteso3.
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Fig. 1. Mapa del delta del Guadalquivir y la posible localización de
Tarteso. Adolf Schulten, 1922.
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Tarteso estaría situada, según los autores clásicos4
y contemporáneos5, en el delta del Guadalquivir (fig. 1), un área estratégica con acceso al
Atlántico y al Mediterráneo que facilitaba el comercio de metales preciosos
como el oro, la plata y el estaño. Pero su área de influencia (fig. 2)
comprendería el sureste peninsular (desde el cabo de Peniche, en Portugal,
hasta las marismas de Elche o la antigua Herna)6. La influencia fenicia ya estaba presente en Tarteso (Auien.
Orb. 610-6157) antes de la llegada de los foceos, lo que facilitó su apertura a nuevas
alianzas estratégicas. El ofrecimiento de Argantonio a los foceos para
establecerse en su territorio reflejaba una estrategia diplomática orientada
a fortalecer su posición en un contexto de inestabilidad política en el
Mediterráneo, aunque esa relación puede inscribirse más en los viejos
sistemas de intercambio aristocrático que en auténticas prácticas
comerciales8. Con esto podían conseguir, por un lado, aprovecharse de la experiencia
marítima griega, y por otro, no depender exclusivamente del comercio con los
fenicios.
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Fig. 2. Mapa del reino de Tarteso y su área de influencia. Fuente: Caro
Baroja, 1986 (en Gonzalo Bravo Castañeda, 2014).
Heródoto, utiliza un estilo narrativo fluido, característico de su obra,
ofreciendo una narrativa que mezcla historia y mito con elementos
etnográficos y geográficos, dándole un enfoque analítico en la
contextualización estos eventos, ya que el autor no solo documenta un
episodio de contacto intercultural, sino que también muestra lo compleja que
son las relaciones diplomáticas en el Mediterráneo antiguo, incluyendo
asimismo la importancia del comercio y la navegación como motores del
intercambio cultural (fig. 3). Al describir a los foceos como “los primeros
griegos que realizaron largos viajes por mar”, Heródoto enfatiza su carácter
pionero y su influencia en la expansión comercial griega en el Mediterráneo.
Al mismo tiempo, destaca la amistad entre los foceos y Argantonio9, rey de Tarteso, a quien atribuye un reinado de ochenta años y una
extraordinaria longevidad de ciento veinte años. Este dato es cuestionado
por la historiografía moderna, entre otros por Gonzalo Bravo, que nos dice
al respecto:
“Probablemente el rey histórico fuera un homónimo del referido por el
historiador griego, que llegó a entrar en contacto con un grupo de
navegantes griegos jonios o samios, desviados hacia Tarteso por una
tempestad, debido a los fuertes vientos que a menudo soplan en el área
del Estrecho. Si la hipótesis es correcta, entonces habría que pensar en
una «dinastía» de reyes homónimos mejor que en reyes aislados que, como
era costumbre entre las realezas antiguas, adoptaban el mismo nombre
familiar10.”
La construcción de un muro financiado por Argantonio también refleja una
visión política a largo plazo, utilizando recursos económicos para
establecer alianzas estratégicas. De esta forma, Tarteso no solo sería un
enclave de riqueza, sino también un punto clave en la interconexión entre
las culturas mediterráneas. Una relación en la que los foceos pudieron haber
facilitado la difusión de tecnologías metalúrgicas y de navegación en la
región. Además, la influencia fenicia previa dotó a Tarteso de una
estructura comercial consolidada, que los foceos aprovecharon en sus
intercambios.
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Fig. 3. Mapa de las rutas comerciales marítimas durante el Bronce Final.
Sebastián Celestino Pérez, 2014.
Uno de los conceptos más relevantes que se extraen del texto es la
xenía, o hospitalidad, que regía muchas de las interacciones entre
griegos y otros pueblos en la Antigüedad. Esta práctica no solo implicaba
acogida y generosidad, sino que también establecía lazos de lealtad y
reciprocidad con importantes implicaciones políticas y económicas.
Otro concepto digno de resaltar en este texto es el término
penteconteros, utilizado por Heródoto para describir las
embarcaciones utilizadas por los foceos. Este término no solo alude a una
innovación tecnológica en la navegación griega, sino que también simboliza
el espíritu explorador y comercial de los griegos arcaicos. Estas
embarcaciones, ligeras y rápidas, permitieron a los foceos explorar nuevas
rutas en el Mediterráneo occidental, conectando culturas y estableciendo
redes comerciales que transformarían el panorama económico y cultural de la
Antigüedad. Este término refleja, por tanto, un cambio en la mentalidad
griega hacia la expansión y el comercio marítimo, influyendo en la posterior
colonización griega en Occidente.
Sin embargo, algunos datos del texto pueden resultar oscuros o
contradictorios. La longevidad atribuida a Argantonio, quien supuestamente
gobernó durante ochenta años y vivió ciento veinte, plantea dudas sobre su
veracidad histórica. Gonzalo Bravo (2014) cuestiona esta descripción,
sugiriendo que responde a una construcción mítica destinada a engrandecer el
prestigio de Tarteso. Esta exageración narrativa podría reflejar una
percepción griega de Tarteso como un lugar exótico y lejano, cargado de
riqueza y misterio. La necesidad de interpretar críticamente estos relatos
es esencial para evitar una lectura literal de las fuentes antiguas. Del
mismo modo, la generosidad que muestra Argantonio, que habría financiado la
muralla de Focea, puede estar embellecida por la transmisión oral. La
historicidad de Tarteso en sí misma sigue siendo objeto de debate académico,
pues, aunque las fuentes clásicas la mencionan como un próspero reino, la
evidencia arqueológica aún deja cuestiones abiertas sobre su verdadera
extensión y estructura política.
Otro dato importante que nos da el texto es la función de los foceos como
intermediarios culturales entre Oriente y Occidente. Por lo tanto, esta
alianza entre los foceos y Argantonio no solo respondía a motivos políticos,
sino también a la necesidad de fortalecer redes comerciales que beneficiaran
a ambos pueblos.
Comparando este episodio con otras situaciones históricas, se pueden
establecer paralelismos con las alianzas políticas y comerciales de la época
arcaica griega. Por ejemplo, las relaciones entre los griegos y los egipcios
durante la época de Amasis (570-526 a.e.c.), cuando se fundó la colonia de
Naucratis, forjaron pactos garantizando las relaciones con los habitantes
del territorio circundante11. También se podría comparar con la fundación de Masalia (la actual
Marsella) por los foceos en el 600 a.e.c., que se convirtió en el centro
dominante de las actividades comerciales en Occidente, dependiendo de ella
otras colonias como Emporion, donde también se dio un pacto entre griegos y
un jefe local12. Estos establecimientos coloniales revelan un patrón más amplio de
diplomacia intercultural en el Mediterráneo antiguo, donde el comercio y las
alianzas políticas estaban intrínsecamente ligados. Este tipo de diplomacia
sería utilizado en distintas épocas, intentando atraer alianzas extranjeras
para fortalecer la posición de las respectivas ciudades frente a amenazas
externas.
El alcance histórico de la información proporcionada por Heródoto va más
allá del episodio específico entre los foceos y Argantonio. Este relato
ilustra las primeras fases de la globalización en la Antigüedad, donde las
rutas marítimas conectaban regiones distantes, promoviendo un intercambio
cultural, económico y tecnológico sin precedentes. La influencia griega, en
Tarteso, marcó el inicio de un proceso de aculturación que afectó a toda la
Península Ibérica, integrándola en los circuitos comerciales y políticos del
Mediterráneo antiguo. Pero, además, no podemos olvidar el componente fenicio
en el sur peninsular. Sus colonias en el Estrecho, en contacto directo con
las comunidades tartésicas, impulsaron su avance cultural.
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Asimismo, la oferta de Argantonio de financiar un muro para proteger Focea
muestra cómo las alianzas diplomáticas y las ayudas económicas eran
herramientas estratégicas en un mundo en constante cambio geopolítico. Si
bien Tarteso desapareció poco después (ca. finales siglo VI a.e.c), su papel
como eje comercial entre Oriente y Occidente fue crucial en su tiempo. Su
desaparición sigue siendo una cuestión abierta, posiblemente ligada a la
reestructuración de las colonias fenicias occidentales que reorientaron las
actividades económicas a la explotación de recursos marinos en vez de
metalúrgicos14. Este ocaso de la civilización tartésica tuvo también consecuencias en el
comercio con los foceos, disminuyendo la calidad y el volumen de los
productos, los cuales terminan por desaparecer en el sur peninsular en esta
época15.
Finalmente, el texto plantea cuestiones sobre la fiabilidad de las fuentes
históricas, debido a que la obra de Heródoto combina elementos históricos y
narrativos, lo que obliga a una lectura crítica de los textos. Aun así, su
obra sigue siendo una fuente inestimable para el estudio de la Antigüedad,
proporcionando una visión única de las interacciones entre pueblos y la
construcción de identidades en el mundo mediterráneo. En cualquier caso, la
historiografía moderna debe seguir confrontando estos textos con nuevas
metodologías y hallazgos arqueológicos, los cuales están permitiendo
desmitificar parte de las antiguas referencias literarias. Esta nueva
comprensión nos muestra una Tarteso más rica, compleja y diversa, en la que
la influencia de los fenicios y griegos jugó un papel determinante en su
desarrollo. De esta manera, nos aseguramos una interpretación cada vez más
precisa del pasado y sus implicaciones en la historia global. En este
sentido, estudios recientes sobre las relaciones entre fenicios y tartesios
han permitido matizar algunos de estos relatos, sugiriendo que la influencia
griega pudo haber sido menos determinante de lo que Heródoto nos hace creer.
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